Lunes de la 26ª Semana
Ángeles Custodios
Dios «a sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos» (Sl 91,11), dice el Salmista, recordándonos la vieja creencia bíblica de la acción de los espíritus angélicos, que por orden de Dios protegen a los hombres. Cada hombre tiene asignado un ángel bueno que lo custodia y lo defiende: «Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial» (Mt 18,10). Tenemos, pues, como guardianes a espíritus buenos y gloriosos que contemplan el rostro de Dios. La frase del Éxodo sobre el ángel de Dios, custodio de todo el pueblo de Israel, la podemos aplicar en acción de gracias a cada uno de nosotros: «Voy a enviarte un ángel por delante para que te cuide en el camino y te lleve al lugar que te he preparado» (Ex 23,20). El ángel de la guarda camina delante de nosotros para guiarnos por sendas seguras de santidad y para librarnos de todo mal y pecado: «Respétalo y obedécele» (Ex 23,21), nos dice el Señor.
Los ángeles son «espíritus en servicio activo, que se envían en ayuda de lo que han de heredar la salvación» (Hb 1,14), proclama el autor de la Carta a los Hebreos. Ellos continúan su servicio hasta que nos introducen en el lugar de la dicha definitiva, preparado por Dios para nosotros y sus ángeles fieles.
Mientras llega esa hora, nosotros delante de los ángeles tañeremos para Dios (Sl 137,1), y ponemos en sus manos el incienso de nuestras oraciones para que lo presenten ante Dios (Ap 4,8). Unidos a sus alabanzas al Altísimo, presentamos con ellos la ofrenda eucarística ante el Padre, hasta que Cristo venga en gloria con todos sus ángeles a pagar a cada uno según sus acciones (Mt 16,27).
Señor Jesús: sobre Ti suben y bajan los ángeles de Dios (Jn 1,51), como siervos tuyos. También bajan y suben sobre tu Iglesia y sobre cada uno de nosotros, cuando Te somos fieles. Concédenos una profunda intimidad con tus ángeles para que siempre nos guíen por tus caminos. Amén.
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo A – Ceferino Santos S.J.