Propio del 21 Diciembre
BENDITA TÚ ENTRE LAS MUJERES
María es la privilegiada y favorecida por Dios. La bendición del Señor alcanzó a María de modo pleno. Nadie sino ella ha sido «la madre de mi Señor» (Lc 1,43). Nadie entre todas las mujeres ha sido tan bendecida como ella (Lc 1,42) por el Padre, por el Hijo y por el Espíritu Santo, y también por los hombres, que a lo largo de las generaciones la hemos felicitado y llamado bienaventurada porque creyó lo que se le había dicho (Lc 1,45).
Nadie acumuló en su espíritu tanta santidad, tanta presencia viva de Dios y tanta gracia. ¡Verdaderamente ella fue la llena de gracia (Lc 1,28) en todos los momentos de su vida! En ella se escucha, mientras reza su Magníficat, «el arrullo de la tórtola» (Ct 2,12) y la inconfundible voz del Espíritu Santo que vino sobre ella y la cubrió con su sombra. En ella «ya apuntan los frutos» (Ct 2,13) del Espíritu y, sobre todo, «el fruto bendito de su vientre» (Lc 1,42), Jesús. De este fruto bendito nos alimentamos todos los que creemos en Jesús y nos gozamos con María.
María puede regocijarse y cantar de júbilo (So 3,14) porque el Señor su Dios está en medio de ella (So 3,17) más que en ninguna otra criatura; y más que en nadie «Dios se goza y se complace en ella y la ama y se alegra con júbilo» (So 3,18) con ella, maravilla de hermosura y de santidad en la creación de Dios: «Tu figura es hermosa» (Ct 2,14b).
Nos gozamos también nosotros con María. No es una hermosura estática la suya. Ella «se pone en camino y va aprisa» (Lc 1,39) a donde quiera que sus hijos la necesitan y reclaman la salvación de Dios.
Santa María, llena de Espíritu Santo y bendita entre todas las mujeres: acude a todos los puntos de la tierra en donde tus hijos pecadores te necesiten. Y ruega por nosotros, ahora y en la hora de nuestra muerte, para que recibamos las bendiciones eternas de Dios. Amén.
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo A – Ceferino Santos S.J.