Jueves 22 de febrero

22.02.24

Jueves 1 ª Semana de Cuaresma

La Cátedra de S. Pedro

OTROS, COMO PASTORES Y MAESTROS

Dios reparte sus dones y ministerios diversamente en la Iglesia: “Él mismo dio a unos ser apóstoles…, a otros, pastores y maestros” (Ef 4,11). No todos tienen la lengua ungida para anunciar los misterios de Dios. Simón Pedro sí recibió esa unción en su lengua y en su mente para ser maestro y proclamar de Jesús: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo” (Mt 16,16). El Padre, que está en el cielo, se lo reveló a Simón, el pescador de Galilea, y este llegó a ser maestro de la Verdad y garante de la fe de sus hermanos, que confirmó desde su Cátedra en Roma, hasta su muerte martirial.

A otros, Dios los elige para ser pastores del rebaño de Cristo (1 P 5,2) y les encarga del cuidado pastoral delegado de los que les encomienda. Todos dependen del Sumo Pastor (1 P 5,4), que es Cristo. El pastor de almas, que habla en nombre de Cristo, es reconocido por sus ovejas. Pedro fue buen Pastor del rebaño de Cristo. Lo gobernó con generosidad y amor (1 P 5,2b). Cumplió el mandato de Cristo: “Apacienta a mis corderos”; “Apacienta a mis ovejas” (Jn 21,15-16). Cuando los dones de pastor y de maestro se reúnen en una misma persona, su ministerio eclesial recibe una singular eficacia. Por eso, nos atrevemos a pedirle a Cristo que nos de santos y eficaces pastores y maestros, como San Pedro y San Pablo.

¡Bendice, Señor, al Pastor y maestro que hoy se sienta en la Cátedra de Pedro, como su sucesor! Que entendamos y aceptemos sus mensajes de vida y su doctrina de verdad. Danos, Jesús, muchos maestros de tu amor que nos apacienten en tu verdad.

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.