Jueves de la 33ª Semana
EL FUTURO ES DE DIOS
En la conmemoración de la Presentación de la Santísima Virgen, Ella queda consagrada de nuevo a los planes de Dios. Con Ella nosotros le consagramos a Dios nuestro porvenir para que lo someta a Él. Los hombres hacemos con frecuencia planes para nuestro futuro, pero nunca tenemos seguridad si los podremos realizar ni qué imprevistos van a surgir.
A veces, el hombre quiere dominar y conocer el futuro por prácticas adivinatorias, que Dios reprueba (Dt 18,10). Sólo Dios conoce plenamente nuestro futuro y lo tiene bajo su control permanente y poderoso.
En sus manos ponemos nuestro porvenir para que lo guarde y pastoree.
Jesús conoce también el porvenir oscuro y tenebroso de los que lo rechazan y no quisieron «reconocer el momento de su venida» (Lc 19,44). El futuro de Jerusalén fue oscuro porque no comprendió ni aceptó lo que conducía a su paz (Lc 19,42). Y Cristo lloró por el futuro ruinoso de Jerusalén, que, a pesar de ser regada con la sangre redentora de Jesús en el Calvario, rechazó la misericordia del Señor.
Consagramos nuestro futuro y el de todos los hombres al Corazón misericordioso de Dios, que lee los misterios del futuro, de la vida, de la eternidad y de la muerte, y esperamos confiados su salvación. Pueden venir días difíciles y duros, como le sucedió a Matatías y a su familia en Modín (1 M 2,5-16), durante la gran persecución. Pero él y sus hijos confiaron en el Señor y se aprestaron a defender valerosamente su alianza con Dios. Él conocía bien los sufrimientos que les esperaban a los Macabeos y su futuro victorioso.
Padre y Señor de nuestras horas: tuyo es nuestro futuro. A Ti nos entregamos confiadamente, pues Tú eres nuestro escudo y protección. Tú que lees el misterio de nuestro futuro, muéstranos lo que sabes que nos es necesario y útil para servirte mejor. Vence al maligno que nos acecha, y rompe las cadenas de esclavitud y de opresión con que el enemigo atenta contra la libertad de nosotros hijos tuyos. Amén.
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo A – Ceferino Santos S.J.