Jueves 25 de enero

25.01.24

Jueves de la 3ª Semana

Conversión de San Pablo

CONVERTIDOS PLENAMENTE

Todo fiel cristiano y, más aún, todo dirigente eclesial deben ser hombres que se han convertido plenamente a Cristo y que cada día siguen convirtiéndose a Él más y más. Saulo, el perseguidor de Cristo y de los creyentes primitivos, queda cegado por el resplandor glorioso de Jesús glorificado y oye su voz poderosa: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?» (Hch 22,7). La conversión de Saulo a Cristo es radical y comienza enseguida a «ser testigo de lo que ha visto y oído» (Hch 22,15) ante los hombres, sus hermanos.

El fiel y el dirigente eclesial, que aceptan la fe, además de convertirse a Cristo, se convierten en servidores de los demás y predicadores de las buenas noticias de Jesús: «Proclamad el evangelio a toda la creación» (Mc 16,15). Para Pablo, enamorado de Cristo, ya no existe nada más que Jesús, crucificado y glorificado, que nos enriquece con los dones maravillosos de su salvación y con sus poderes y carismas.

El nuevo evangelizador acompaña su fe con señales: echará demonios en nombre de Cristo, hablará lenguas nuevas, iluminado con la revelación del Espíritu, impondrá las manos a los enfermos y quedarán sanos (Mc 16,17-18). Y, finalmente, el dirigente convertido será un hombre de la unidad eclesial en torno a Cristo, y no hombre de la división de los cristianos en torno a personas y doctrinas desequilibradas por la ceguera y la pasión.

Pidamos conversión para los dirigentes cristianos, Que apoyan la división en iglesias separadas e irreconciliables. No son dirigentes como San Pablo, el apóstol de la unidad en Cristo.

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.