Jueves 26 de octubre

26.10.23

Jueves de la 29ª Semana

TRAER FUEGO AL MUNDO

Cristo ha venido a «traer fuego al mundo» (Lc 12,49). Un mundo material sin fuego sería terriblemente inhóspito, oscuro y frío. El mundo espiritual sin el fuego de Dios es sólo tinieblas. Cristo quiere extender el fuego de su Espíritu Santo (Hch 2,3) a todos los hombres. No bastan las llamas de Pentecostés sobre la frente de María y de los apóstoles. Cristo quiere que todos ardamos en el fuego vivificador y amante de su Espíritu. Sin embargo, por desgracia, hay muchos que quieren oscurecer e incluso apagar la luz y el fuego de Dios en nuestro mundo. Dentro de la propia familia de Dios se darán enfrentamientos y las mismas familias quedarán divididas a causa de Cristo (Lc 12,52).

Cuando crezca poderoso el fuego de Dios en nosotros, el egoísmo, la oposición y el rechazo no podrán apagar las llamas del Amor (Ct 8,7) y del Espíritu. Y el fuego del amor de Dios ha de llenar la Iglesia y el mundo, los cielos y la tierra. El amor de Dios es cósmico e infinito como la llama de su Espíritu.

Pedimos que el fuego del Amor y del Espíritu de Dios llene la tierra. Nosotros solos no podemos difundir ese fuego. Dios quiere que arda la tierra en su fuego.

Si el amor y el fuego de Dios es nuestra raíz, los frutos del amor de Dios y de su Espíritu se darán en nosotros: «emancipados del pecado y sometidos a Dios, producís frutos que llevan a la santidad y acaban en la vida eterna» (Rm 6,22). Los frutos de santidad sólo maduran con el calor del fuego del Espíritu de Dios. El amor al pecado sólo produjo frutos que acababan en la muerte (Rm 6,21). El fuego del Espíritu nos purifica y nos madura para la vida eterna.

¡Oh, fuego del Espíritu Santo: inflama y llena nuestro mundo apagado y tibio!

¡Oh, llama de Dios, ayúdanos a madurar con los frutos de santificación, que nos lleva a la divina plenitud!

¡Oh, fuego santo y resplandor del Padre, que no dejemos apagar nunca en nosotros la luz de tu sabiduría y la llama ardiente de tu avasallador y eterno Espíritu! Amén.

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo A – Ceferino Santos S.J.