Jueves 26 de septiembre

26.09.24

Jueves de la 25ª Semana

PILARES FIRMES

Una cuestión fundamental en el camino del Espíritu es ésta: ¿Cómo reconstruir nuestra vida: con Dios o sin Dios, con profetas o sin ellos? Pasa una generación y viene otra (Ecl/Qo 1,4), pero Dios permanece en sí mismo y no pasa de nadie ni se olvida de ninguna generación. Es triste la vida sin Dios: «no hay memoria de lo que nos precedió (Qo 1,11); sólo queda el recuerdo de Dios, que nunca nos olvida, y la memoria de lo que Él hizo en nuestras vidas para siempre.

Esta preocupación por Dios y sus cosas la mantienen abierta y viva los profetas. Por esto, es esencial plantearnos si nuestra vida la recomponemos con profetas o sin ellos. Juan el Bautista reprende proféticamente a Herodes por su conducta adúltera, al convivir con Herodías, la mujer de su hermano. El rey ahoga con violencia y muerte esa voz profética; pero surge enseguida otra voz más potente en Jesús, para guiar al pueblo. Algunos temen que sea Juan el Bautista, vuelto a la vida (Lc 9,7), pero esa voz es la del Cristo de Dios (Lc 9,20). Las opiniones humanas importan poco, por mucho que pontifiquen sobre todo. Para orientarnos en la verdad nos valen los profetas y su palabra iluminada, que nos trae con la Escritura Sagrada la confirmación de su mensaje y de las inspiraciones que nos vienen del Espíritu de Dios. Así aprenderemos a elegir guiados por Dios y no por nuestras opiniones indecisas.

Padre: Tú eres seguridad para tus hijos dubitantes. Tú aseguras nuestro camino con tu Palabra profética y tu Palabra escrita. Guíanos, Señor, con tu Santo Espíritu, que nunca nos engaña.

«Yo estaré con vosotros hasta el fin de los siglos. Todo pasa, pero Yo permanezco para siempre. Os amo y os envío a mi Hijo. Reconstruid con Él el templo de mi gloria en vosotros»

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.