Jueves de la 21ª Semana
Martirio de San Juan Bautista
LA VOZ DEL PROFETA
El ministerio profético exige la trasmisión del arriesgado encargo recibido de Dios: «Ponte en pie y diles lo que Yo te mando. No les tengas miedo» (Jr 1,17). El profeta va a recibir una protección especial del Señor: «Yo estoy contigo para librarte» (Jr 1,19). Pero la oposición de los hombres no se le va a ahorrar al profeta, que tendrá que implicarse en su misión contra la injusticia, la mentira, la corrupción, el ataque a los pobres y toda suerte de pecados.
La respuesta del mundo de la opresión y del despotismo es siempre la misma: la denuncia del profeta molesta. Por tanto, ¡hay que silenciar al profeta! Hay que pedir «en bandeja la cabeza de Juan el Bautista» (Mc 6,25), o la del profeta de turno.
Lo más triste no es que acallen a los profetas del Señor los nuevos Herodes y Herodías de nuestros tiempos, que viven inmersos en sus pecados y los defienden; sino que también los rutinarios y resentidos «servidores de Dios», desde dentro de la Iglesia, apaguen los restallantes mensajes del profeta para quedarse con una cristiandad miedosa, muda y sin carismas. Conserva, Señor, en tu Iglesia el mensaje de verdad de tus profetas.
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.