Jueves 3 de agosto

3.08.23

Jueves de la 17ª Semana

SACA LO NUEVO Y LO AÑEJO

Tenemos que construir para Dios un santuario nuevo (Ex 40,18) en nuestras vidas y una Iglesia renovada. Estamos destinados para ser templos de Dios, santificados por la nube (Ex 40,35) y la presencia del Espíritu Santo y santificador.

Dios, el eternamente nuevo, nos ayuda con sus dones viejos y nuevos: El hombre prudente «saca de su tesoro lo nuevo y lo añejo» (Mt 13,52), y todo don del Señor nos dignifica. Dios es la plenitud de todos los dones recibidos. Él también acoge a jóvenes y a ancianos; a todos nos ama y en su red barredera recoge toda clase de peces, chicos y grandes, buenos y malos (Mt 13,47-48). En nosotros no todo es bueno, como sucede en Dios; por eso sus santos ángeles tienen que discernir y separar en nosotros lo bueno de lo malo (Mt 13,49).

La acción de Dios es constructiva y santificadora. Cuando esta acción toma relieve en nuestras vidas, éstas se transforman prodigiosamente. Tenemos que ser dóciles y fieles en las manos del Padre. San Ireneo de Lyon decía que las dos manos del Padre eran el Hijo y el Espíritu. Por ellos actúa Dios Padre en nosotros.

Padre celestial: moldéanos con tus dos manos divinas a tu Imagen. Santifícanos con tu gracia y con tu amor. Nos entregamos plenamente en tus manos en la vida y en la muerte, en la salud y en la enfermedad, en la obediencia y también en la rebeldía del pecado, porque Tú solo puedes curarnos. Tú nos puedes remodelar renovar y purificar si nos arrepentimos de corazón y Te dejamos poner en nosotros el bien que habías determinado concedernos. Haznos, Padre, templos de tu santidad y de tu gloria. Amén.

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo A – Ceferino Santos S.J.