Andrés apóstol
ANTE EL HIJO DEL HOMBRE
Ante Jesús termina la Iglesia cada año litúrgico. Encuéntranos siempre dispuestos al seguimiento generoso de tu Hijo y prontos a dejar nuestras propias redes (Mt 4,20) y a seguirlo hasta la muerte testimonial, como lo hizo tu santo apóstol Andrés.
Padre de todo poder: queremos profesar con nuestros labios que Jesús es el Señor resucitado de la muerte (Rm 10,9). Queremos recibir, Padre de la Verdad, el mensaje verdadero, que es Cristo (Rm 10,17), para que nazca y crezca nuestra fe en Él, lo sigamos y lo anunciemos como hicieron Pedro y Andrés.
Padre, digno de toda alabanza y honor: queremos invocar el nombre de Jesús, el único en que somos salvos (Rm 10,13). Queremos invocar este nombre bendito, en el que Tú eres glorificado y todos los pueblos de la tierra son bendecidos. Padre, que enviaste al mundo a tu Hijo Unigénito, queremos que nos envíes a proclamar el mensaje de amor del Corazón de tu Hijo por todos los hombres y su misericordia inacabable. Padre, que eres uno con tu Hijo y el Espíritu: haznos uno en Ti, para que ya no haya judíos ni gentiles divididos, sino un pueblo que cree que «uno mismo es el Señor de todos, generoso con todos los que lo invocan» (Rm 10,12).
Padre de misericordia, que has sentado a tu Hijo en tu trono de gloria: Déjanos invocarlo con fe, con amor y esperanza: «Maranatha»: Ven, Señor Jesús y no tardes. Padre de los tiempos y de las horas, Padre del mañana eterno: queremos en el año litúrgico que va a comenzar, mantenernos en pie ante el Hijo del Hombre y que Tú continúes invitándonos a ser tus apóstoles y a aceptar tu Salvación. Amén.
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo A – Ceferino Santos S.J.