Jueves 31 de octubre

31.10.24

Jueves de la 30ª Semana

FÁCILMENTE VENCEMOS

En el amor a Cristo se superan las dificultades y los tormentos. Un 30 de octubre de 1602 fue ahorcado en Youghal de Irlanda el beato Domingo Collins, jesuita y antiguo capitán del ejército francés. Con la ayuda de Dios iba gozoso a la horca con la prontitud de uno que acudiera a un banquete. No podía verse ante la muerte inminente por Cristo como un derrotado, sino como un triunfador.

Con las armas de Cristo, tan distintas de las de los hombres, podremos vencer a los enemigos dentro de nosotros mismos, en las alturas y en la tierra. Nos ponemos las armas que Dios da (Ef 6,11) para poder resistir a las estratagemas del diablo, a las dominaciones potestades y a las fuerzas sobrehumanas del mal, que están en las alturas (Ef 6,12). Nos ceñimos el cinturón de la verdad, para no tropezar en la mentira; nos vestimos la coraza de la justicia para vencer al pecado (Ef 6,14).

Embrazamos el escudo de la fe, para apagar las flechas incendiarias del maligno (Ef 6,16), que para San Pablo, lleno de la ciencia de Dios, tiene una existencia real e indudable. Nos calamos el casco de la salvación y agarramos la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios (Ef 6,17), mientras oramos intensamente. Y Cristo ¡saldrá vencedor en nosotros!

Con Cristo no temeremos a los hombres del mundo, aunque quieran matarnos como Herodes (Lc 13,31) a Juan el Bautista, ni a los intolerantes religiosos y de todo tipo, que asesinan a los profetas y apedrean a los enviados del Señor (Lc 13,34). ¡Tuya, oh Dios, es la victoria y el honor por los siglos!

Bendito seas, Señor, en la vida y en la muerte de tus soldados fieles y de tus mártires que dieron su vida por ser perseverantes en tu fe y en tu servicio. Que ellos intercedan por nosotros para que también salgamos vencedores en el combate por tu Reino.

«Pedid a mi Madre María, la gran vencedora del mal y del maligno, que os ayude en la lucha y en el combate espiritual contra los enemigos de mi Reino. Rezad en familia y en cenáculos de creyentes el Rosario de mi Madre y meditad sus misterios. Apresurad con vuestro clamor mi triunfo entre los hombres».

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.