Jueves 7 de septiembre

7.09.23

Jueves de la 22ª Semana

REMA MAR ADENTRO

Dios sabe pedimos muchas veces un esfuerzo añadido a nuestro cansancio de cada día o cada noche. «Rema mar adentro» (Lc 5,4) es el mandato de Cristo a Pedro y a cada uno de nosotros, cuando quiere introducirnos en el misterio de su divinidad y de sus obras. Remamos mar adentro cuando nos apartamos de la orilla de nuestras preocupaciones y nos adentramos en la meditación de las profundidades de la vida de Dios.

Al remar mar a dentro, en obediencia a la voz de Jesús o a la moción de su Espíritu, podremos encontrarnos inesperadamente con nuestras redes llenas de la sorpresa abundante de los dones de Dios: «hicieron una redada tan grande que les reventaba la red» (Lc 5,6).

La revelación de la presencia de Dios y de su Poder nos deslumbra y nos entra, el temor y el deseo de volver a nuestra orilla: «Señor, apártate de mí que soy un pecador» (Lc 5,8). Pero, ¿qué sería de nosotros si Jesús se apartase y se marchase?

Precisamente, Jesús se queda con nosotros porque somos pecadores y le necesitamos para nuestra salvación. Necesitamos a Jesús para tener «sabiduría e inteligencia espiritual» (Col 1,9). Le necesitamos para «fructificar en toda clase de buenas obras» (Col 1,10) y para salir del dominio de las tinieblas y ser trasladados al Reino de Hijo bien amado (Col 1,13), «compartiendo la herencia del pueblo santo en la luz» (Col 1,12).

Señor Jesús: no Te alejes de nosotros pecadores. Ven a darnos la abundancia de tus dones y de tu divina sabiduría para que tengamos perfecto conocimiento de tu voluntad (Col 1,9). Entonces podremos remar mar adentro seguros de que nos vas a hacer fructificar en obras buenas y en tu santo conocimiento. Amén.

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo A – Ceferino Santos S.J.