Jueves 8 de febrero

8.02.24

Jueves de la 5ª Semana

ELIGE LA VIDA DE DIOS

El rey Salomón, de mayor, dejó que sus numerosas mujeres le desviaran el corazón tras otros dioses falsos (1 R 11,4), y «El Señor se encolerizó contra el rey, porque había desviado su corazón del Señor Dios de Israel, que se le había aparecido dos veces» (1 R 11,9). Si queremos recibir la vida de Dios, hemos de amarlo escuchando su voz, pegándonos a Él, pues Él es nuestra Vida (Dt 30,20). Elegir la vida es elegir a Dios mismo.

La mujer siro-fenicia del evangelio eligió la vida de Dios que se le reveló en Jesús, y la pidió para ella y para su hija poseída por un espíritu impuro (Mc 7,28). Por su oración y su fe, el espíritu salió de su hija (Mc 7,29-30) según la palabra dada por Cristo. Su vida divina en nosotros aleja la muerte del pecado y al demonio. Nosotros elegimos gozosos la vida que Jesús nos ofrece y nos da.

No nos basta con la vida natural, don maravilloso de Dios Padre y Creador. Él quiere regalarnos otra vida mucho más valiosa, divina y para siempre.

Siempre existe el riesgo de Eva y Adán, que perdieron la vida de Dios en ellos. Estemos vigilantes para que el enemigo no nos robe la vida que dura para siempre.

Señor Jesús: abrazamos la vida nueva y renovada, que Tú nos ofreces; queremos vivir de tu Vida, que es plenitud y bienaventuranza sin final. ¡Gracias por regalárnosla!

«Por Mí, amados míos, tenéis acceso al Padre y a la vida eterna, que reside en Él. Aprovechad el tiempo fugitivo para amarme y llenaros de mi vida y de mi Espíritu. Pedidme por los que malgastan su vida, su eternidad y su tiempo, enfangados en el pecado. Se termina pronto la figura de este mundo y urge salir del sueño. Apresuraos a vivir mi Vida, para que no perezca la vuestra para siempre».

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.