Lunes 10 de julio

10.07.23

Lunes de la 14ª Semana

LA BÚSQUEDA MUTUA

Dios, busca comunicarse con los hijos de los hombres. A veces, aun de noche el Señor nos instruye (Sl 16,7). A Jacob, mientras dormía, Yahveh le enseñó que existe una escala misteriosa para comunicarse con Dios (Gn 28,12), por la que suben y bajan los ángeles que nos traen noticias de Dios. La búsqueda mutua de Dios y el hombre es un misterio de amor divino.

El hombre percibe muchas veces la necesidad de Dios y le busca con insistencia. Hubo un hombre importante en Galilea, que buscaba a Cristo con ardor, porque su hija acababa de morir (Mt 9,18). También una mujer con hemorragias constantes desde hacía doce años, se llegó con interés y astucia a Jesús para que la curase (Mt 9,20). El encuentro curativo con Cristo tiene sus obstáculos. A veces, las multitudes de hombres y de problemas te impiden acercarte a Él.

Jesús exige al personaje judío del evangelio fe y sometimiento a los planes de Cristo y a sus caminos. El hombre judío le pide a Cristo: «Ponle la mano en la cabeza y vivirá mi hija» (Mt 9,18). Cristo, en cambio, la toma de la mano y la ayuda a ponerse en pie. Otras veces bastará tocar con fe la orla del manto de Cristo para que el encuentro sanador con Él se realice (Mt 9,20-21). El poder sanador y la misericordia de Cristo nos encuentran cuando acudimos a Él humildes, sin condiciones previas, abandonados a su amor, creyendo en Él y dándole gracias antes de recibir sus maravillosos dones y favores.

Señor Jesús: queremos encontrarnos diariamente Contigo en la oración y la plegaria. Queremos encontrarte en los problemas y trabajos de cada momento. Queremos encontrarte junto a los hermanos enfermos, afligidos y abandonados. Te damos gracias por nuestra participación en tus comuniones y Eucaristías. Haz de nuestras vidas un constante encuentro amoroso Contigo.

El Pan de la Palabra dánosle hoy” Ciclo A – Ceferino Santos S.J.