Lunes 1ª Semana
LA BUENA NOTICIA DEL HIJO
Jesús anuncia la Buena Noticia de Dios (Mc 1,14), el Reino de Dios, que está cerca (MC 1,15). Él mismo es la gran noticia, maravillosa, buena y gozosa para los hombres esclavizados por el pecado. Es Él la salvación para todo el pueblo, para Pedro y Andrés, para Santiago y para Juan, que dejan sus barcas y sus redes para entregar sus vidas a la Buena Noticia, que es Cristo. ¿Empieza a ser Jesús la buena y gran noticia para ti y para mí? ¿Ha llegado con Él para mí el Reino de los cielos y su plenitud?
Si no es así, he de escuchar la palabra del Señor: «Convertíos y creed la Buena Noticia» (Mc 1,15 b); creed en Jesucristo, el Hijo de Dios; admitidlo en vuestras vidas como fermento activo que trasforme toda nuestra masa.
Toda buena noticia nos cambia. A Ana, la mujer de Elcaná, le faltaba, entre tantas cosas agradables, la buena noticia de un hijo. Al pueblo de Israel le faltaba la buena noticia de un libertador. Cuando Ana de Ramá consiga la buena noticia de un descendiente y el fin de su esterilidad en Samuel (1 S 1,5), también en él Israel tendrá la buena noticia de un juez, liberador del pueblo oprimido. Samuel no va a ser más que una pálida buena noticia de liberación y de gozo frente a la gran noticia que Jesús nos trae con su venida.
Digámosle: Creo en Ti, Jesús, Buena Noticia de salvación para todos los hombres.
Creo que Tú cambias nuestras malas noticias en bendiciones, nuestros pecados en perdón, nuestras enfermedades en salud. Cristo: Buena Noticia y Evangelio, haz que Te lleve a mis hermanos con tu Palabra, con tu riqueza, con tus bendiciones y con tu poder, para que seas Buena Noticia para el pecador arrepentido, para el enfermo sanado, para el triste que recibe el consuelo de tu Persona divina y sanadora. Amén.