Lunes 13 de mayo

13.05.24

Ntra. Señora de Fátima

Lunes de la 7ª Semana de Pascua

YO HE VENCIDO AL MUNDO

Los apóstoles desde su fe dijeron a Cristo: «Creemos que saliste de Dios» (Jn 16,30). No basta tener una fe intelectual que admite postulados teológicos verdaderos. Se necesita además una fe actuante, que influye en la vida de cada hora. Sin el Espíritu Santo de fortaleza la fe de los apóstoles aún es débil y les falta vigor y firmeza para resistir a las pruebas: «Ya ha llegado la hora en que os dispersaréis cada cual por su lado y a mí me dejéis solo» (Jn 16,32). Aún no ha venido el Espíritu Santo a confirmarlos en la fidelidad perseverante.

Cuando el Espíritu Santo venga, los seguidores de Cristo tendrán valor y fidelidad, magnanimidad y fortaleza. Tendrán valor en las luchas por el Reino de Dios, porque Cristo «ha vencido al mundo» (Jn 16,3) y con Él sus discípulos también saldrán vencedores.

No basta con el bautismo de penitencia de Juan para pertenecer a Cristo (Hch 19,4), ni para incorporarnos a la Iglesia. Se requiere el bautismo de Jesús (Hch 19,5) para recibir el Espíritu Santo, la confirmación en la fe con la vida victoriosa de Dios, y los dones y carismas (Hch 19,6), que muestran la presencia de una vida cristiana victoriosa.

Espíritu Santo: necesitamos que vengas con tu fuerza y con tu amor.

Necesitamos que vengas con tu luz y con toda tu sabiduría y con todo tu poder.

Necesitamos que vengas como viniste en Pentecostés.

Sólo contigo, Espíritu Santo, podremos vencer al mundo y al príncipe de las tinieblas.

Danos tu luz.

«Se cumplirá la promesa de mi Espíritu derramado sobre vosotros. Preparaos para recibirle con fe viva y con amor ardiente. Deseadle. Arrepentíos de vuestras faltas, consagraos plenamente a Mí como en el día de vuestro bautismo y recibiréis mi Espíritu. Con Él venceréis al mundo».

«Yo, vuestra Madre, sólo busco y deseo la glorificación del Padre y de mi Hijo por los hombres. Muchos se niegan a glorificarlo. Os invito a pedir perdón y a hacer penitencia por los pecados de los hombres que quitan la gloria de mi Hijo en vosotros. Pedid la liberación de los pecadores de las llamas del infierno. Por eso os di mis mensajes en Fátima. Yo no busco mi gloria. Sólo me esfuerzo para que la Trinidad Santa sea glorificada en vuestras vidas, como sucedió conmigo, con la mayor gloria posible».

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.