Lunes 13 de noviembre

13.11.23

Lunes de la 32ª Semana

LOS QUE VIGILAN

Las cosas valiosas artística y económicamente solemos protegerlas y tenerlas bajo vigilancia. La Iglesia desde sus comienzos puso al frente de sus comunidades nacientes vigilantes y obispos. La Iglesia necesita de vigilantes del Señor que cuiden a su pueblo.

La vigilancia se ha de extender hasta la protección de los pequeños ante los escándalos, que los podrían hacer vacilar en la fe (Lc 17,2). El escándalo ha de evitarse en primer lugar, en el propio vigilante. La palabra del Evangelio: ‘Tened cuidado» (Lc 17,3), ha de extenderse a la obligación de dar todos buen ejemplo a los pequeños del Señor.

Cuando falla el buen ejemplo en la Iglesia, la vigilancia ha de alcanzar a la reprensión del equivocado: «Si tu hermano te ofende (o te escandaliza), repréndelo» (Lc 17,3b). Cuando la reprensión surte buen efecto, «perdónalo» (Lc 17,3c) y da gracias a Dios por el cambio.

El vigilante eclesial ha de ser una persona de fe firme y expectante, que la vive y la reclama para sí y para otros carismáticamente (Lc 17,5) y que la trasmite a los demás. El vigilante de la fe «busca al Señor con el corazón entero» (Sb 1,1) y se apoya en la sabiduría de Dios, «que no deja impune al deslenguado» (Sb 1,6). Se guía por la sabiduría del Altísimo y no por la sabiduría humana. El vigilante es fiel a Dios, porque «la sabiduría no entra en el alma de mala ley» (Sb 1,4).

Finalmente, un vigilante del Señor ha de tener y transmitir «el conocimiento de la verdad y la esperanza de la vida eterna» (Tt 1,1), pues nadie puede comunicar lo que él no tiene. De algún modo todos debemos estar vigilantes en la Iglesia.

Danos, Señor Jesús, santos y activos vigilantes en medio de tu pueblo; no permitas que seamos unos irresponsables ante cualquier conducta o doctrina.

Pon en tu Iglesia fieles trasmisores de tu sabiduría, de tu fe y de tu vida eterna.

¡Líbranos de los voceros de la mentira y del escándalo!

Y, gracias, Señor, por tus vigilantes y tus ministros fieles. Amén.

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo A – Ceferino Santos S.J.