Lunes de la 28ª Semana
LA GRAN NOTICIA
La gran noticia es que si aceptamos a Cristo desde la fe somos hechos hijos de Dios, liberados por Cristo del yugo de la esclavitud (Ga 5,1). Si no aceptamos a Jesús como Dios y como Salvador, seguiremos esclavizados en el mal.
Ante la gran noticia de Cristo, podrían darse tres tipos de respuesta en los hombres. Unos aceptan incondicionalmente a Cristo, como San Pablo, y son hechos hijos de Dios que viven en la libertad del Espíritu: «Para vivir en libertad Cristo nos ha liberado» (Ga 5,1).
Los que no aceptan la salvación de Cristo, aquéllos para los que Jesús no es la gran noticia y lo rechazan, serán condenados por los hombres de Nínive, que se convirtieron con la predicación de Jonás (Lc 11,32), mientras que aquéllos no se convirtieron con la predicación del Hijo de Dios, que es más que Jonás. Queda una tercera categoría de hombres, que aceptarían a Cristo, pero con condiciones. «Si hace signos» (Lc 11,29); «si me concede lo que yo quiero». Para éstos las condiciones son más importantes que la persona de Cristo, el Incondicionado. Éstos ignoran que el que acepta sin condiciones a Cristo, con Él recibe todas las condiciones y todos los bienes. No saben que Cristo mismo es la gran señal del cielo para los hombres: el Hijo de Dios vivo y presente en nuestras vidas y en nuestra historia. El que tiene a Cristo, lo tiene todo.
Te aceptamos, oh Cristo, como nuestro Señor y nuestro Dios. Te preferimos a Ti y Te anteponemos a todos tus dones y señales. Contigo lo tenemos todo. Úsanos para anunciar tu gran noticia de salvación a nuestros hermanos los hombres.
«Yo soy la luz del mundo. Quiero abrir los ojos del alma a todos los hombres para que respondan afirmativamente a la fe. Quiero sacaros de las tinieblas del error y del pecado. Recibid mi luz y mi verdad para que tengáis la libertad de mi Espíritu».
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.