Lunes de la 3ª Semana
EN ESPÍRITU DE UNIDAD
El Espíritu de Dios es Espíritu de unidad entre el Padre y el Hijo y con los hombres. Él recompone la unidad rota dentro de nosotros mismos, la unidad con Dios y con los hermanos desde una misma fe y un mismo amor.
El Espíritu de Dios une a los que estaban divididos y hace de ellos un solo pueblo, como hizo con las tribus de Israel, cuando fueron a Hebrón a ver a David y a aceptarlo como jefe de todo Israel (2 S 5,3). David unificó en torno a sí a todos los israelitas; les dio una nueva y única capital, Jerusalén (2 S 5,5), a la que conquista con sus tropas de los jebuseos, y así evita hábilmente evitar los recelos de las otras tribus de haber conservado como capital a Hebrón, cabeza oficial de la tribu de Judá.
El Espíritu de Jesús realiza la unidad dentro de nosotros mismos, rechazando y destruyendo el pecado y el influjo de Satanás en nosotros. El Espíritu de Dios es el que expulsa al espíritu de división y de mentira de nuestras vidas (Mc 3,22). Y no arroja a Satanás de nosotros por obra del mismo Satanás: «un reino en guerra civil no puede subsistir» (Mc 3,24). Es por medio del Espíritu Santo de Dios como Cristo triunfa en nosotros y nos incorpora en unidad al Reino de su Padre.
Con la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios (Ef 6,17), Satanás huye ante los mandobles de esa divina espada, que anunciamos desde la fe. Cuando el Espíritu de Dios, entra en nosotros, nos introduce en la vida de Dios y logra nuestra unidad con Él.
Ven, Espíritu divino, y realiza nuestra unidad con el Padre y con el Hijo; danos la unidad con los demás creyentes por la fe y el amor y construye la unidad interna en nuestro espíritu, dividido entre el deseo de servirte y nuestros desequilibrios interiores que nos quitan la paz.
«Hijos míos: Yo os envío mi Espíritu de unidad y de concordia. Vuestros pecados rompen la unidad de mi Cuerpo y de mi Iglesia. Arrepentíos. ¿Cómo podéis fomentar las divisiones entre vosotros y jactaros de que tenéis mi Espíritu? Sed hombres y mujeres de la unidad y de la paz, y dejaos guiar por mi Espíritu, que os hace uno entre vosotros y Conmigo».
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.