Lunes de la 29ª Semana
RICOS ANTE DIOS
Abrahán fue rico ante Dios, que «es capaz de hacer lo que promete» (Rm 4,21), y gozó de bienes materiales y espirituales en abundancia. Es triste que hoy en nuestro mundo muchos padezcan una severa miseria material por nuestras injusticias y por nuestra falta de compromiso con los pobres y, tal vez más, sufran una carencia grave de los bienes espirituales y religiosos que la fe proporciona.
Él nos proyectó como obra suya, para que nos dediquemos a las obras de santidad y de fe, a la obtención de las riquezas de Dios antes que a la codicia de los bienes de la tierra, para que podamos ser «ricos ante Dios» (Lc 12,21).
Si creemos en el que resucitó de entre los muertos, en nuestro Señor Jesús (Rm 4,23) y afirmamos que fue entregado por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificación, iremos recibiendo esa misma justificación y la riqueza y los dones espirituales del que es rico en misericordia con nosotros.
Nosotros creemos en el que es capaz de hacer lo que promete (Rm 4,21), de perdonar nuestros pecados y de darnos la vida eterna. Sólo en Él debemos apoyarnos. Lo que acumulemos en la tierra de bienes materiales, ¿para quién será cuando Dios nos llame? (Lc 12,20). Podemos proceder como necios si no nos preocupamos de los bienes espirituales de Dios.
Padre todopoderoso: ayúdanos a recoger bienes que duran para el cielo y no riquezas caducas, acumuladas con egoísmo y que dejamos en la tierra cuando debíamos de haberlas compartido con los desheredados de este mundo. Sé Tú nuestro Padre y nuestro Dios, herencia abundante para todos los que Te amamos y esperamos en Ti.
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo A – Ceferino Santos S.J.