Lunes 23 de septiembre

23.09.24

Lunes de la 25ª Semana

LOS HIJOS DE LA LUZ

Los justos están llenos de la sabiduría de Dios, que «otorga honores a los sabios» (Pr 3,35) y bendice la morada de los justos (Pr 3,33). Las obras de los Justos se hacen a plena luz porque son buenas y ellos «viven en la luz y en pleno día» (1 Ts 5,5), o, traduciendo el texto más literalmente, porque «son hijos de la luz e hijos del día».

Si somos hijos de la luz, somos hijos de Dios, que es luz indeficiente: «El Señor es mi luz y mi salvación» (Sl 27,1). Ser hijos de la luz supone también la capacidad de iluminar a otros: «Nadie enciende un candil y lo tapa con una vasija o lo mete debajo de la cama; lo pone en el candelero para que los que entran tengan luz» (Lc 8,16). Dios quiere que seamos luz del mundo (Mt 5,14) Y que nuestra luz brille ante los hombres para que vean nuestras buenas obras y glorifiquen a nuestro Padre que está en los cielos» (Mt 5,16). Las buenas obras comunican la luz de Dios a los demás.

San Pablo nos exhorta a dejar las malas obras de la oscuridad y a «vivir como hijos de la luz» (Ef 5,8). El Libro de los Proverbios nos anuncia: «La luz de los justos alegremente luce; la lámpara de los malvados se apaga» (Pr 13,9).

Señor Jesús: Tú eres la luz del mundo y el que Te sigue no camina en tinieblas (Jn 8,12). Mantén nuestras lámparas encendidas con la llama de tu Espíritu y con el aceite de las buenas obras. Ilumínanos Tú, que eres la luz de las naciones y la gloria de tu pueblo Israel (Le 2,32).

«Queridos míos: Acercaos a mi Luz, y mi gloria resplandecerá sobre vosotros. Aceptad la luz de mi verdad y seréis sabios. Haced las obras de la luz y mi Espíritu de santidad descenderá sobre vosotros. Pedidme por los que moran en país de tinieblas y en sombras de muerte, para que les inunde mi luz y mi alegría, mi justicia y mi salvación».

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.