Lunes de la 21ª Semana
MORALIDAD RELIGIOSA, PERO ¿CUÁL?
¡Qué enfoque moral tan distinto el de San Pablo y el de sus antiguos correligionarios, los fariseos! La equívoca religiosidad moral de los fariseos está orientada a su propio servicio y conveniencias. Ellos son el centro de su religiosidad falsa: «cierran a los hombres el reino de los cielos» (Mt 23,13). Ni entran ellos ni dejan entrar a los que quieren. Más bien, los retienen al servicio de sus personas y no de Dios. Hasta los bienes de las viudas han de estar al servicio de los fariseos (Mt 23,14). Según ellos, «el jurar por el Templo no obliga; jurar por el oro del Templo sí obliga» (Mt 23,16), porque así se pagará la tasa del oro a los fariseos y les servirá para su provecho personal. Jurar por la ofrenda sobre el altar (Mt 23,18) obliga a reparar la falta con el pago de ofrendas, y esto redunda en utilidad de los sacerdotes fariseos. ¡Equívoca moral falsificada por un egoísmo utilitario!
¡Qué distinta la moralidad religiosa de San Pablo, centrada en la gloria de Dios y en las virtudes teologales, que se dirigen sólo al Señor de todo! Los Tesalonicenses, por la predicación de Pablo, dejaron sus ídolos y ahora buscan que «Jesús, el Señor, sea su gloria y ellos la gloria de Él, según la gracia de Dios» (2 Ts 1,12). Están centrados en Cristo y no en ellos mismos. Viven radicados en la fe y en el amor: «Vuestra fe crece vigorosamente, y vuestro amor, de cada uno por todos y de todos por cada uno, sigue aumentando» (2 Ts 1,3). Viven en la esperanza del Reino prometido, «por el cual bien que padecéis» (2 Ts 1,5).
Señor Jesús: danos guías y maestros dignos de fiar en su doctrina, como lo fue San Pablo, y líbranos de falsos maestros, que se predican y se buscan a sí mismos y a sus conveniencias. Que Te busquemos siempre a Ti solo con sinceridad, con fe firme y amor esforzado.
«Yo soy el centro de la historia y el Redentor de todos los hombres. Dejadme que sea vuestro Maestro y vuestro guía. Huid de los maestros ciegos y guías de ciegos, que os alejan de Mí, por muy brillantes y persuasivos que sean. Yo soy vuestra Verdad y vuestra Vida. Entronizadme en el centro de vuestro existir».
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.