Lunes 27 de noviembre

27.11.23

Lunes de la 34ª Semana

PLENAMENTE DE DIOS

Ser plenamente de Dios es obra excelentísima de la gracia divina. En una correspondencia fiel a la predilección del Padre» el hombre va realizando su entrega cada vez más perfecta a su Dios y Señor. La única pura, criatura humana, que fue plenamente de Dios, sin negarle nunca nada, fue María Santísima, Madre de Jesús y Virgen. Ninguna entrega o consagración a Dios alcanza la plenitud y la perfección de amor que consiguió la entrega de Santa María. Pero esto no amengua el que haya entregas hermosísimas de hombres y mujeres que ofrecen sus Vidas al Señor.

La viuda del evangelio es un modelo de sumisión confiada y de ofrecimiento generoso para ser toda de Dios. Se entrega a Él totalmente, y Le ofrece en el Templo las dos moneditas que le quedan para vivir. Ahora ya sólo le queda a Dios y en Él espera. Él es su posesión, su herencia y su riqueza única. Ella ha entregado a Dios hasta lo poco que le quedaba para vivir (Lc 21,4). Desde ahora, tiene propicio a Dios y escaso el pan.

También quisieron ser plenamente de Dios aquellos jóvenes desterrados en Babilonia, Daniel, Ananías, Misael y Azarías, que no quisieron contaminarse con el vino y los manjares de la mesa real (Dn 1,8). Ellos se entregaron a Dios, y Dios se comunicó con ellos, dándoles conocimiento profundo de los libros de la sabiduría (Dn 1,1) y la interpretación de visiones y de sueños. El que se vacía de sí mismo y de sus intereses es llenado por Dios.

Padre celestial: concédenos el privilegio de ser posesión perfecta tuya, todos tuyos y entregados a Ti y a tu servicio. Que no Te quitemos nada de lo que nos has entregado; pues los que son posesión tuya, Tú los posees también a ellos, los transformas en Ti y Tú terminas siendo su posesión y su herencia grande en demasía.

¡Gracias, Padre, porque nos llamas a ser tuyos plenamente! Amén.

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo A – Ceferino Santos S.J.