Lunes de la 17ª Semana
Sta. Marta
TÚ, NUESTRA ESPERANZA
El hombre puede romper su alianza con Dios, pero Dios no la rompe con nosotros (Jr 14,21), pues es eternamente fiel. Tú, Señor nuestro, eres «nuestra esperanza porque Tú lo hiciste todo» (Jr 14,22). Tú eres nuestra seguridad y nuestro refugio: porque no odias nada de lo que hiciste.
Aunque Te hayamos irritado «porque hemos pecado contra Ti» (Jr 14,20b), seguiremos esperando en tu bondad, pues «eres compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y piedad» (Ex 34,6). Tú, Señor, tienes entrañas de madre compasiva con tus hijos.
Esperamos en Ti, Señor Dios nuestro, porque Tú moras en medio de tu pueblo y has puesto «tu tienda del encuentro» (Ex 33,7) en la humanidad de tu Santo Hijo Jesús, a nuestro lado y podemos postrarnos ante ella (Ex 33,10) junto a cada Sagrario de la tierra. Esperamos en Ti, Dios nuestro, porque Tú «vas con nosotros» (Ex 34,9a) y quieres «tomarnos como heredad tuya» (Ex 34,9b).
Esperamos que Tú nos sigas «hablando cara a cara», como a tu siervo Moisés o como a María de Betania (Lc 10,39), la fiel oyente de tu Hijo. Esperamos que el servicio de tu Reino no nos aparte nunca del hablar Contigo, ni de tu amor ni de tu divina Persona, que es «lo único necesario» (Lc 10,42). Tú, Señor y Padre eres la esperanza de nuestra humanidad herida y rota. En Ti confiamos para siempre. Amén.
«Me agrada vuestra confianza en Mí, sobre todo la de vuestras horas oscuras y de prueba. Os llevo tatuados en la palma de mis manos y en mi Corazón de Padre. Refugiaos y vivid en mi Corazón y en mis manos».
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.