Lunes 3 de febrero

3.02.25

Lunes 4ª Semana

EL PRECIO DE MI SALVACIÓN

Mucho le cuesta al Señor la salvación de sus justos. Son tan numerosos nuestros enemigos, que necesitamos para salvarnos de ellos del poder de Dios.

Nuestra súplica, que clama a Dios por nuestra salvación, ha de ser insistente: «Levántate, Señor, y sálvame» (Sl 3,8). Señor, date prisa en socorrerme. El Señor nos pide que en la búsqueda de nuestra salvación colaboremos con Él y tengamos fe en Él.

Aún les faltaba la redención de Cristo y el precio de nuestra salvación: la pasión y la muerte salvadoras de Jesús. Sólo por Jesús, único Salvador y Redentor de la humanidad, podemos vencer a la legión de espíritus inmundos que oprimen, esclavizan y poseen a los hombres (Mc 5,9). Sólo Jesús, Hijo del Dios altísimo (Mc 5,6), puede liberamos de las ataduras de los ángeles del mal. Y nadie sino Cristo puede perdonar nuestros pecados, que nos debilitan y dan muerte.

¡Gracias, por tu redención copiosa, por las liberaciones que tu Corazón compasivo hace entre los hombres rotos! ¡Gracias por el precio precioso de tu sangre con la que hemos sido rescatados de las garras de Satanás, de la muerte del pecado! ¡Gracias, Jesús, por todo lo que haces por nosotros y por nuestra salvación!

“El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo C – Ceferino Santos S.J.