Lunes 5 de agosto

5.08.24

Lunes de la 18ª Semana

NUESTRAS HAMBRES

Tenemos hambre de verdad. Nos desagrada ser engañados, aunque a veces sí nos guste alimentar falsas ilusiones y elogios engañosos. El trabajo de falsos profetas, maestros y visionarios engañosos no se basa en la verdad de Dios. Ananías es un profeta iluso, que fomenta falsos entusiasmos y esperanzas en el pueblo: «Rompo el yugo del rey de Babilonia. Antes de dos años devolveré a este lugar el ajuar del templo que se llevaron a Babilonia» (Jr 28,2-3). Mintió Ananías a su pueblo. Los dos años de la falsa profecía se convierten en setenta. No nos sirve refugiarnos en la mentira por muy bella que sea.

Somos colaboradores inútiles de Dios para saciar el hambre de pan de millones de hombres. A lo más podemos prestar a Cristo cinco panes y ofrecerle nuestro servicio para repartirlos entre la gente (Mt 14,17). Cristo quiere bendecir nuestra pobreza y hacer con ella milagros. Cuando la gente llegue a comprender que en Jesús puede saciar su hambre de pan, de verdad y de paz, tal vez, aprenderán a tener hambre de Dios para saciarla con el pan de la Palabra y con el pan de la Eucaristía, que multiplica la presencia de Cristo y de su vida eterna en un mundo lleno de tensiones y de luchas. Juan Pablo II proclamaba: «Hambre de Dios, sí; hambre de pan, no».

La solidaridad humana, la colaboración fraterna, la generosidad, el servicio abnegado por los hermanos puede disminuir el hambre de pan, de paz y de justicia entre los pueblos. El hambre de Dios no se despierta si no se presentan ante los hombres los manjares suculentos del Espíritu en la mesa de Dios.

¡Danos, Señor Dios nuestro, hambre de Ti y nútrenos con el alimento eterno de tu divinidad! No nos abandones a nuestras fuerzas en el desierto de la vida. Concédenos un día sentarnos a tu mesa de felicidad eterna con tu Madre María y con tus santos. Amén.

«No os engañéis con las vanas promesas de bienes falsos. Yo soy la verdad. Yo, vuestro hermano Jesús, os alimento con mi verdad y con mi vida. Venid a Mí, buscadme. Desead mi Palabra y mi alimento verdadero. El que viene a Mí no tendrá jamás hambre».

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.