Martes 12 de diciembre

8.12.17

Ntra. Sra. de Guadalupe

PEQUEÑOS Y GRANDES ANTE DIOS

María Santísima es la mayor de las nacidas de mujer, porque es la pura criatura que está más llena del Espíritu Santo y de Dios. Dios miró la pequeñez de su esclava (Lc 1,48), y por ella Dios obra maravillas y su nombre es grande (Lc 1,49).

Ella, como Virgen de Guadalupe, es poderosa para vencer en México al dios sanguinario y «serpiente alada», Quetzalcoatl. Ella es la gran «Guadalupe», que en azteca significa «la que aplastó a la serpiente». Así, en sólo seis años después de su aparición, Nuestra Señora de Guadalupe supo atraer a Cristo más de seis millones de indígenas que se bautizaron. ¡Nadie ha evangelizado jamás como Nuestra Señora de Guadalupe! Ella es la mayor y la bendita entre todas las mujeres (Lc 1,42) por ser la mejor colaboradora de la acción salvadora de Dios.

María es la hija de Sión, donde Dios ha venido a habitar (Za 2,14). Por ella se incorporarán al Señor muchos pueblos y serán pueblo de Dios (Za 2,15), como lo hizo por medio de María en México y en tantas otras naciones.

María sigue hoy visitando a los pueblos de la tierra, como visitó a su prima Santa Isabel, y, como a Isabel, a numerosos pueblos y naciones que María visita, llegan las bendiciones del Espíritu Santo (Lc 1,41-42).

Señora y Madre de Guadalupe: visita a todos los pueblos de la tierra como visitaste a México y toca los corazones de tus hijos con tu presencia visible o invisible y con el Espíritu Santo. Oh, Señora de Guadalupe y Madre del Esperado: continúa evangelizando como en México por todo el mundo. Guarda en la fe y en el amor a todos tus hijos de América y a los de todos los continentes, donde tú eres la primera de todos, la Señora y la Reina. Amén.

“El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo A  –  Ceferino Santos S.J.