Martes de la 23ª Semana
UNA LUCHA CÓSMICA
Cristo se ha hecho hombre para ayudarnos en la lucha contra el mal y para que salgamos victoriosos. Se trata de una lucha cósmica, que muchas veces no se aprecia en sus verdaderas dimensiones con los ojos de la carne, pero que existe. Cristo, por un lado, como «sumo capitán general de los buenos» (S. Ignacio, Ejerc. 138) se enfrenta con Satanás, caudillo de los malos.
Toda la vida mortal de Cristo es una lucha encarnizada contra todo tipo de mal. Se pasa Jesús «la noche orando a Dios» (Lc 6,12) y pidiendo la llegada de su reino. Él se busca colaboradores que continúen su misión y «escoge a los doce y los nombra apóstoles» (Lc 6,13) para enviarlos a luchar contra la increencia y contra el mal. Utiliza Jesús la fuerza que sale de Él y de su divinidad para curar a todos (Lc 6,19); a unos de sus enfermedades corporales; a otros, de sus esclavitudes a los espíritus inmundos (Lc 6,18). ¡Que dos aliados para vencer en el combate espiritual: Jesús, el Señor y Salvador, y el Espíritu de Dios, nuestro abogado y Defensor!
Cuando aceptamos a Jesús como Señor, podemos «proceder como cristianos» victoriosos (Col 2,6). En Cristo llegamos a nuestra plenitud (Col 2,10). Por la circuncisión de Cristo nos despojamos de los bajos instintos de nuestro ser (Col 2, 11) y nos vencemos a nosotros mismos. Con Cristo vencemos al pecado y somos perdonados (Col 2,13). Y con Cristo venceremos al mal caudillo, a Satanás, pues Cristo venció «a los poderes y potestades, llevándolos cautivos en su cortejo» (Col 2,15).
¡Gloria a Ti, Jesús, por tu victoria cósmica y continuada sobre el pecado, sobre Satanás y sus secuaces y sobre la muerte! Tuyo es el poder, el honor, el triunfo y la gloria para siempre. Amén.
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo A – Ceferino Santos S.J.