Martes 13 de agosto

13.08.24

Martes de la 19ª Semana

SED FUERTES Y VALIENTES

El evangelio nos invita «a volver a ser como niños» (Mt 18 2). El niño no es precisamente el símbolo del valor y de la fuerza. ¿Cómo podemos, pues, ser a la vez fuertes y valientes y como niños? Parece que se nos pide un imposible en la Escritura Sagrada, pero no es así.

El que es pequeño y, débil ante los ojos de Dios, a la vez, tiene puesta toda su confianza en el Señor. El que se hace niño por el Reino de los cielos no teme. En Dios está la razón de la seguridad, de la fortaleza y de la fuerza para los pequeños y los débiles. La oveja, perdida y sola, no teme, porque el buen Pastor la busca (Mt 18,12) y la protege.

El pequeño y el débil reciben su fortaleza y su valor de la Palabra de Dios. El Señor le presenta al profeta Ezequiel un documento enrollado y le dice: «Cómete este volumen y vete a hablar a la casa de Israel» (Ez 3,1). El alimento de la Palabra de Dios da fuerza a los niños y a los débiles para enfrentarse con un pueblo rebelde (Ez 2,8) y para anunciar el mensaje de la verdad de Dios. El Señor es nuestro escudo y nuestra fuerza. Los pequeños de Dios no tienen que temer. El Señor su Dios avanzará delante de ellos.

Tú, Señor, has sido mi fortaleza y mi valor desde mi juventud. Tú nos das a los pequeños y a los débiles la fuerza de tu Espíritu y en nuestra debilidad se manifiesta mejor tu grandeza y tu gran poder. Mi fuerza y mi poder eres Tú, Señor.

«Recibid el poder y la fortaleza de mi Espíritu. Con Él cruzaréis montañas de dificultades y torrentes de oposición, sin que nadie os haga daño. No os apoyéis en la carne y en la fuerza del hombre. Yo os sostendré con mi poder».

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.