Martes 1 ª Semana
SUPERIOR A LOS ÁNGELES
Quiero, oh Cristo, proclamar tu grandeza. A Ti sometió el Padre también a los espíritus del mal, a los que dices: «Cállate y vete» (Mc 1,25), y Te obedecen («Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen», Mc 1,27). Que todo, Señor Jesús, quede sometido a tu poderío; que la vida y la muerte, la santidad y el pecado, la historia y la eternidad se sometan a tus órdenes sapientísimas.
Tú, oh Dios, eres el Señor de la vida, de la historia y de los hombres. Ana, la estéril, puede concebir y dar a luz a un hijo, a Samuel, (1 S 1,20), porque para Ti no hay nada imposible. Ana, su madre, lo somete y lo consagra a Ti desde su nacimiento para toda la vida (1 S 1,11). Así, Tú vas a utilizar a ese hombre, tan sometido a Ti, como instrumento tuyo dócil en medio de Israel.
También yo quiero someterme a tu autoridad; estar continuamente a tu servicio, seguirte siempre, ser sólo tuyo, Jesús, mi único Señor.
Hazme instrumento tuyo en tus manos.
Mándame, Señor, que aquí estoy para hacer tu voluntad.
Señor Jesús, los ángeles Te rodean y Te adoran; Te aman y Te sirven como ejecutores de tus órdenes. ¿No puedes Tú rogar a tu Padre para que Te envíe legiones de ángeles (Mt 26,53)? Señor, hoy necesitamos multitudes de ángeles en la lucha por tu Reino. ¡Envíanoslos, Señor, para que tu triunfo, tu majestad y tu Señorío se manifiesten ante los hombres!
“El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo C – Ceferino Santos S.J.