Martes 15 de octubre

15.10.24

Martes de la 28ª Semana

Teresa de Ávila

LA OBRA DE DIOS

«Paréceme a mí, -decía Santa Teresa de Ávila en sus Conceptos del amor de Dios-, que va su Majestad, esmaltando sobre este oro, que ya tiene aparejado con sus dones… Esta alma, que es el oro, estáse en este tiempo sin hacer más movimiento ni obrar más por sí que haría el oro mismo; y la divina Sabiduría, contenta de verla así (como hay tan pocas que con esta fuerza le amen), va asentando en este oro muchas piedras preciosas y esmaltes con mil labores» (CAD. ,6,10). Esta es tu obra maravillosa, oh Dios, en el alma, de modo que «en un momento podéis dar riquezas y ponerlas en el alma, y que se gozan para siempre» (CAD., 6,11).

Estas joyas del alma son los frutos del Espíritu Santo, que embellecen a las almas «amor, alegría,
paz, comprensión, servicialidad, bondad, lealtad, amabilidad, dominio de sí» (Ga 5,22). Dios hace maravillas en las almas que se le someten y rinden sus entendimientos ante las grandezas de Dios: «Has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla» (Mt 11,25).

Santa Teresa de Jesús insistía: «Algunos letrados… quieren llevar las cosas con tanta razón y tan medidas por sus entendimientos, que no parece sino que han ellos con sus letras de comprender todas las grandezas de Dios» (CAD., 6,7). No es lo importante nuestro esfuerzo por penetrar los misterios de Dios. Importan, sobre todo, la sabiduría y el amor de Dios, que actúan en nosotros uniéndose a nuestro espíritu.

«Apoyado en Él y en su sabiduría, el que teme al Señor no vacilará» (Si/Eclo 15,3). Y más vale, como hizo Santa Teresa, apoyarse en la sabiduría de Dios que no en la de los hombres.

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.