Martes 16 de julio

16.07.24

Martes de la 15ª Semana

Nuestra Señora del Carmen
PROTECTORA DE LOS SENCILLOS

Que la Virgen María venga a habitar en medio de nosotros (Za 2,10/14) bajo cualquiera de sus invocaciones, es un privilegio inmerecido. Ella atraerá hacia el Señor a muchos pueblos y serán pueblo suyo (Za 2,11/15). Ella es la buscadora incansable de sus hijos y la consoladora de los afligidos.

Proclamamos la grandeza de Dios, manifestada en María, su humilde esclava (Lc 1,46.48). La felicitamos todas las generaciones de creyentes en Jesús, su Hijo, porque el Todopoderoso hizo tanto por ella (Lc 1,49). Y le damos las gracias porque ella hace tanto por nosotros y por el Reino de su Hijo, bajo su bella advocación de Virgen del Carmen o Nuestra Señora del Monte Carmelo.

Es el Señor el que exalta a los humildes y sencillos (Lc 1,52). Por su gran humildad María es glorificada por Dios de un modo singularísimo. A través suyo nosotros glorificamos a Dios con todo nuestro corazón y nuestras mentes. Ella nos descubre al único grande, a nuestro Dios y Señor.

Nuestra Señora del Monte Carmelo: protege a los humildes, pobres y enfermos ante Dios con tu intercesión poderosa. Concédenos el don de una oración profunda, contemplativa y reverente. Condúcenos ante el trono de tu Hijo Jesús en adoración y súplicas. Y Tú, Señor Jesús, haznos limpios y sencillos de corazón para verte. Danos los auxilios interiores de tu Espíritu Santo para que te conozcamos, te oigamos, te amemos y te obedezcamos siempre, como lo hizo María, tu Madre y protectora nuestra.

«Amad a María, mi Madre, si es que de veras me amáis a Mí. Ella se preocupa de todos vosotros: del que navega en medio de las tormentas y el oleaje de la vida, y del que me contempla en la soledad y en el silencio. Ella os cuida a todos: al que trabaja, ora y evangeliza y a aquél a quien se lo impiden los hombres. Ella protege a mi Iglesia con humilde amor y con eficacia materna. Ella intercede por las almas que aún se purifican en el purgatorio, antes de entrar en la patria definitiva. Dadle gracias por sus cuidados maternales».

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.