Martes de la 28ª Semana
ALCANZARÁ SABIDURÍA
Santa Teresa de Ávila, después de las oscuridades de su juventud, recibió la gracia de un amplio conocimiento de las cosas de Dios. La sabiduría de Dios penetra todo nuestro interior y lo transforma. Sin sabiduría de Dios todo se ve y se juzga superficialmente y como desde fuera. La sabiduría del Señor «limpia lo de dentro» (Lc 11,41) y lo ilumina.
No basta lavarse las manos antes de comer, si por dentro no estamos limpios (Lc 11,38). Podríamos parafrasear el dicho de San Lucas: «dad limosna de lo de dentro» (Lc 11,41), diciendo: limpiad lo de dentro y «lo tendréis limpio todo» (Ib.).
La valoración de las cosas por su aspecto exterior, es superficialidad a los ojos de Dios. Tanto la fe como el amor radican en lo más íntimo de la persona y en su espíritu. Son dones espirituales e interiores.
«El Evangelio es fuerza de salvación de Dios» (Rm 1,16), pero no todos lo llegan a entender cuando falta la sabiduría de Dios. El Evangelio hay que verlo también por dentro y con la luz de lo alto para que transforme y nos salve. A la creación hay que contemplarla en su interior con los ojos de Dios para que no caigamos en el error de dar culto a la materia y a la criatura en vez de dárselo a su Creador (Rm 1,25).
Padre celestial: danos la sabiduría asistente a tu trono para que alcancemos tu saber profundo y verdadero. Amén.
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo A – Ceferino Santos S.J.