Martes 18 de febrero

18.02.25

Martes 6ª Semana

EL ARCA DE SALVACIÓN

Dios nunca abandona a sus hijos fieles. A sus apóstoles, que se embarcan para cruzar el lago de Galilea, con un solo pan (Mc 8,14), Cristo les recuerda que no les faltó su protección en medio de las olas turbulentas ni el pan para cinco mil hombres en una ocasión y en otra para cuatro mil personas en el desierto (Mc 8,19). A los que le son fieles «les alcanza el favor del Señor» (Gn 6,8), como le sucedió a Noé y a su familia en los días amenazantes del diluvio.

El Arca, que Noé construyó, le trajo la salvación a él, a su familia y a las parejas de animales que introdujo en ella. Necesitamos también hoy arcas de salvación para nuestra generación amenazada por el mal que inunda a la tierra.

Me gusta contemplar el Corazón de Cristo como Arca segura de salvación y de refugio para la humanidad sometida a tantas pruebas: «Venid a Mí, todos los que estáis cansados y afligidos, que Yo os aliviaré» (Mt 11,28).

Pienso en María, Madre de Jesús y de la Iglesia, como «Arca de la Alianza» nueva, que acogió a Jesús en su seno y acoge ahora a sus hijos, los hombres, para que no los arrastren las aguas del diluvio del pecado, que llenan la tierra. Y miro a la Iglesia como Arca de Verdad y depósito de fe, en la que hay que entrar, por lo menos con bautismo de deseo para salvarse: «fuera de la Iglesia no hay salvación».

En la Iglesia, en comunidad de salvación y de esperanza, somos liberados del diluvio universal de los pecados de los hombres, del viento enfurecido de las tentaciones y del oleaje agobiante de las pruebas.

¡Protégeme, Dios mío, me refugio en Ti!

“El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo C – Ceferino Santos S.J.