Martes 23 de julio

23.07.24

Martes de la 16ª Semana

BUSCANDO A DIOS

Ser espiritualmente familia de Dios es más importante que tener parentesco carnal con Cristo: «Éstos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de mi Padre del cielo, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre» (Mt 12,49-59). De nuevo, «nos apremia el amor de Cristo» (2 Co 5,14), por el que somos hechos hijos de Dios, para que comencemos y terminemos buscando a Dios como Amor.

Otras veces, buscaremos a Cristo como Amor que nos pastorea: «Pastorea a tu pueblo con el cayado, a las ovejas de tu heredad» (Mi 7,14). Jesús nos cuida y nos guarda con su amor vigilante. También buscamos y encontramos a Dios como amor perdonador, «que quita el pecado y absuelve la culpa al resto de su heredad» (Mi 7,18). Buscamos y hallamos a Dios como el Amor que nos libera de las fuerzas contrarias del exterior, que nos persiguen y quieren someternos al yugo de su esclavitud.

Señor, Dios nuestro: ¡Gracias porque Te encontramos como Amor personal, perdonador y liberador, y como amor generativo de vida divina en nosotros! Ayúdanos a vivir como familia tuya en el amor. Que a todos nos unja, oh Cristo, tu amor, que es el Espíritu Santo.

«No sois vosotros los que me buscáis a Mí. Soy Yo quien os busco y os amo. Yo soy vuestro Dios y Señor y os amo como posesión mía para siempre».

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.