Martes 7ª Semana
LA PRUEBA
Si Cristo no quiso evitar las pruebas en su propia vida, siendo el Unigénito de Dios, y aceptó ser entregado en manos de los hombres y ser ajusticiado» (Mc 9,3), es impensable que nosotros, pecadores e imperfectos, no estemos también sometidos a las pruebas: «Cuando te acerques al temor de Dios, prepárate para las pruebas, mantén el corazón firme y sé valiente» (Si/Eclo 2,1-2).
Las pruebas, vienen para que sintamos nuestra debilidad y acudamos a Dios: ¿Quién gritó a Él y no fue escuchado?» (Si/Ec1o 2,10). Cuando llegan las pruebas hemos de ejercitar la paciencia y la confianza en Dios.
Señor: aceptamos las pruebas, sí; pero Contigo cercano, sin que Te alejes de nosotros. La cruz sin Ti, no es cruz cristiana; no tiene sentido espiritual, no salva ni da vida. En cambio, Señor, tu Cruz sí que salva y redime. Nos preparamos para las pruebas, pero Contigo que eres nuestra Fortaleza. Contigo ni en la enfermedad, ni en el dolor ni en la agonía estamos solos. «Todo lo puedo en aquél que me conforta» (Flp 4,13). «Por lo demás, hermanos, confortaos en el Señor y con su fuerza poderosa» (Ef ,6:10). Y ¿cuál es tu fuerza poderosa, sino tu Santo Espíritu?
Danos, Señor, tu Espíritu de fortaleza en medio de la oscuridad y de las pruebas.
¡Ven, Espíritu Santo y confórtanos!
“El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo C – Ceferino Santos S.J.