Martes de la 16ª Semana
Santiago apóstol
EL PEAJE DEL REINO
Todos quisiéramos gozar del premio y del triunfo en el Reino de Dios. Pero alcanzar el premio en el Reino de los cielos exige el tributo de un peaje: «¿Podéis beber el cáliz que Yo he de beber?» (Mt 20,22). Cristo edificó su reino sobre la base de su sufrimiento personal, de su pasión y de su muerte, y nosotros como sus amigos y colaboradores hemos de pasar también por la prueba y por la cruz, que es el aval requerido para entrar en el Reino de Dios.
Santiago, el hijo de Zebedeo, quería ocupar un primer puesto, al lado de Cristo, en su reino (Mt 20,21), pero este privilegio no le fue concedido. Jesús, en cambio, le otorgó el don de ser el primer apóstol que sufrió el martirio y dio su vida por el Reino de Dios: «Herodes hizo pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan» (Hc 12,2). Ésta fue la primacía otorgada a Santiago sobre los otros apóstoles: morir Cristo antes que los demás.
La sangre de los mártires es semilla de cristianos, pues sirve para edificar la fe de los que ven el testimonio de la vida y de la muerte de los seguidores de Cristo Jesús. En los mártires aparece «que esa fuerza tan extraordinaria es Dios (2 Co 4,7) y que los hombres y mujeres que muestran en sus cuerpos la pasión y el suplicio de Cristo, logran que la vida de Jesús se manifieste en sus cuerpos (2 Co 4,10).
Finalmente, al hablar de lo que creen (2 Co 4,13), los discípulos de Jesús pueden dar testimonio de Jesús triunfador y resucitado e ir aportando el peaje de gozo y de dolor, que les facilite la entrada en el Reino de Dios, que el apóstol consiguió por medio de su martirio.
Señor Jesús: con tal de vivir eternamente Contigo, cualquier puesto en tu Reino es maravilloso e inmerecido. Queremos ser tus testigos en la tierra y beber tu cáliz para poder participar de tu Reino glorioso. Amén.
El Pan de la Palabra dánosle hoy” Ciclo A – Ceferino Santos S.J.