Martes 25 de marzo

25.03.25

Martes 3ª Semana de Cuaresma
La Anunciación del Señor

EL ESPÍRITU SANTO VENDRÁ SOBRE TI

Sobre los humildes y vacíos de sí mismos bajan los dones del Espíritu de Dios. Y sobre los que se presentan ante Dios contritos y arrepentidos: «¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador» (Lc 18,13). Y bajan las bendiciones de Dios sobre las almas limpias, donde mora el Espíritu de Dios, como sobre María, la llena de gracia (Lc 1,28). Entonces, Dios mismo se hace «Emmanuel»: Don y Dios-con-nosotros (Is 7,14).

El mismo Espíritu de Dios quiere venir a morar en nosotros. Los caminos gratuitos de su venida son múltiples, pero siempre reclamará la aceptación de su don por parte nuestra. El Espíritu Santo vino a María en el primer momento de su ser y Ella aceptó agradecida su presencia continuada. Pero, ¿cómo le dice el ángel de la Anunciación que «el Espíritu Santo vendrá sobre Ella» (Lc 1,35), si ya ha venido y en Ella está? Se trata de una venida nueva para una nueva misión y nuevas funciones en la vida de María. Antes el Espíritu de Dios vino para hacerla hija predilecta de Dios, limpia de toda mancha y llena de gracia. Ahora, viene para hacerla Madre del Hijo del Altísimo (Lc 1,32); viene a ayudarla para dar un nuevo «sí» a Dios: el «sí» para su maternidad virginal, unido al Sí de su Hijo, que dice desde siempre al Padre: «Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad» (Hb 10,7; Sl 40,8-9).

Viene el Espíritu Santo de nuevo a María para ayudarla a decir un nuevo «Sí» a la Encarnación de Jesús: «He aquí la esclava del Señor. Hágase en mí según tu Palabra» (Lc 1,38).

No dejes de venir, Espíritu Santo, sobre nosotros. Echa fuera a todo espíritu que no sea santo o que se oponga a la santa y recta voluntad de Dios. Haznos, como a María, personas de un solo Espíritu: el tuyo. Ven siempre y en cada momento que sea necesario sobre nuestra pequeñez y pobreza para que en todo el Padre sea glorificado entre nosotros.

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo C – Ceferino Santos S.J.