Martes 3 de octubre

3.10.23

Martes de la 26ª Semana

VOLVERSE HACIA EL SEÑOR

Volverse hacia Dios es un movimiento necesario del alma que busca acertar en su camino. Estamos hechos por Él y para Él. Nuestros retornos hacia Dios son muy variados según los cambios del punto de partida y de los caminos que recorremos.

El buen ejemplo de una comunidad de creyentes nos ayudará a buscar a Dios: «Queremos ir con vosotros, pues hemos oído que Dios está con vosotros» (Za 8,23). Para volverse al Señor, tal vez, el camino más corto sea el de la caridad con que amamos a Dios sobre todas las cosas.

Podemos dirigirnos a Dios desde el temor y desde la preocupación por una decisión libre de nuestra voluntad para acomodarnos mejor al plan-voluntad de Dios sobre nosotros. Así, nos enseñó Cristo a dirigirnos hacia el Padre, cuando se acercaba la hora de su pasión. «Jesús tomó la decisión de subir a Jerusalén cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo» (Lc 9,51). A veces, surgen estorbos contra nuestras decisiones. Entonces, desde los impedimentos vamos a Dios por el camino de la paciencia. «Entraron en una aldea de Samaría para alojarse. Pero no los recibieron» (Lc 9,53). Por la paciencia y el aguante también podemos ir hacia Dios.

Desde el arrepentimiento, el ayuno y la penitencia debemos volvernos a la santidad de Dios como hicieron los habitantes de Nínive ante la predicación del profeta Jonás (Jon 3,5). Dios borra la multitud de los delitos cuando arrepentidos nos volvemos a Él.

Señor Dios nuestro: ayúdanos a volver a Ti por la oración, el arrepentimiento, la conversión y la voluntad firme de servirte mejor.

Déjanos ir a Ti por el seguro camino del amor que Te ama a Ti, Amor infinito, sobre todas las otras cosas y personas. Amén.

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo A – Ceferino Santos S.J.