Martes 30 de julio

30.07.24

Martes de la 17ª Semana

TÚ, NUESTRA ESPERANZA

El hombre puede romper su alianza con Dios, pero Dios no la rompe con nosotros (Jr 14,21), pues es eternamente fiel. Tú, Señor nuestro, eres «nuestra esperanza porque Tú lo hiciste todo» (Jr 14,22). Tú eres nuestra seguridad y nuestro refugio: porque no odias nada de lo que hiciste.

Aunque Te hayamos irritado «porque hemos pecado contra Ti» (Jr 14,20b), seguiremos esperando en tu bondad, pues «eres compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y piedad» (Ex 34,6). Tú, Señor, tienes entrañas de madre compasiva con tus hijos.

Es verdad que en tu heredad crece también la cizaña de los partidarios del maligno (Mt 13,38b), pero esperamos en Ti para que crezcan mucho más tu buena semilla y los ciudadanos de tu Reino (Mt 13,38a). Aguardamos con paciencia a que tus ángeles arranquen la cizaña y la quemen (Mt 13,40), mientras que «tus justos brillarán como el sol en el Reino» (Mt 13,43) tuyo, Padre.

Tú, Señor y Padre eres la esperanza de nuestra humanidad herida y rota. En Ti confiamos para siempre. Amén.

«Me agrada vuestra confianza en Mí, sobre todo la de vuestras horas oscuras y de prueba. Os llevo tatuados en la palma de mis manos y en mi Corazón de Padre. Refugiaos y vivid en mi Corazón y en mis manos».

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.