Martes de la 30ª Semana
ESPERAMOS CON PERSEVERANCIA
Como el labrador espera el fruto precioso de la tierra (St 5,7), así espera el cristiano la llegada del Remo de Dios, su crecimiento y su plenitud. «Esperamos con perseverancia» (Rm 8,25) que las diminutas en invisibles semillas de la gracia de Dios crezcan en nosotros y produzcan frutos de vida eterna.
Esperamos con perseverancia el crecimiento de la Iglesia de Cristo en medio de las dificultades internas y externas que la amenazan. Esperamos con perseverancia la acción continua y silenciosa del Espíritu Santo, que como poderoso fermento o levadura introducimos en la masa de las dificultades humanas sociales económicas, morales y religiosas, hasta que todo fermente (Lc 13,21) y se transforme en masa nueva para Dios. Esperamos con perseverancia que Dios elimine y anule con su poder todos los gérmenes de corrupción, que envenenan a la masa humana de nuestros días con drogas para el cuerpo y venenos morales para el alma.
Esperamos con perseverancia y paciencia la transformación de nuestras familias y matrimonios, hasta que Cristo cambie las mentalidades egoístas, rencorosas, depresivas y cerradas de las parejas en mentes acogedoras y comprensivas, que saben perdonarse mutuamente.
Esperamos con paciencia y esperanza el paso de los trabajos de ahora y la gloria que un día se nos descubrirá (Rm 8,18). Esperamos la plena manifestación de los hijos de Dios (Rm 8,19) cuando entremos en la libertad gloriosa de los hijos de Dios (Rm 8,21). Esperamos en Dios, mientras gemimos en nuestro interior, porque poseemos ya las primicias del Espíritu (Rm 8,23). Esperamos la redención de nuestro cuerpo, porque Dios es el cimiento seguro de nuestras existencias inseguras y de nuestra inmortalidad gloriosa.
¡Gracias, Padre rico en compasión y ternura, porque nos haces hombres y mujeres de esperanza, que saben que Tú nunca nos abandonas!
¡Gracias por la perseverancia con que nos regalas para servirte y esperar en Ti! Amén.
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo A – Ceferino Santos S.J.