Martes de la 13ª Semana
HABLA EL SEÑOR…
Dios quiere decirnos a nosotros y a nuestro mundo palabras de verdad y de salvación: «Ponte a salvo y no mires atrás» (Gn 19,17), le dice Dios a Lot ya su familia para que no perezcan en Sodoma. «Aprisa; ponte a salvo» (Gn 19,22), nos repite también a nosotros el Señor. En todo momento necesitamos las palabras de salvación que vienen del Altísimo.
Se dijo, Señor, tu Palabra y se hizo «carne» (Jn 1,14); hablaste a los vientos y a las olas del lago, y vino una gran calma (Mt 8,26). Nos dices: «Tus pecados están perdonados» (Mt 9,2), y tu perdón y tu salvación se realizan en lo más íntimo del hombre. Hablas palabras de sanación para tus hijos, y suceden en nuestros cuerpos y en nuestras almas. Hablas palabras de santificación y se cumplen en nosotros. Hablas palabras de unidad y vences a los espíritus de enfrentamiento y desunión, que andan por el mundo para debilitar y arruinar a tu Iglesia. Dinos palabras de paz, para que se haga tu equilibrio y tu orden en nuestro mundo dividido. Dinos palabras de castidad para que seamos puros y limpios de corazón.
Fueron tus apóstoles los que acudieron a Ti para decirte: «Sálvanos, Señor, que perecemos» (Mt 8,25). Tus sacerdotes y tus laicos te dicen ahora lo mismo: «Sálvanos a nosotros y a nuestro pueblo que es tuyo y que perece». Sabemos, Señor Jesús, que cuando Tú hables, nuestra salvación estará más próxima y realizada. Cuando Tú hables, tu Iglesia crecerá, tu Palabra fructificará entre los hombres; tu luz nos iluminará y en nuestras vidas «se hará una gran calma». Porque Tú, Señor, lo dices y lo haces.
El Pan de la Palabra dánosle hoy” Ciclo A – Ceferino Santos S.J.