Martes de la 6ª Semana de Pascua
TU DERECHA ME SALVA
En el salmo responsorial de la misa de hoy repetimos: «Señor, tu derecha me salva» (Sl 138,7b). Y el salmista añadía: «frente a la cólera del enemigo extiendes tu mano izquierda» (Sl 138,7a). Dios actúa en favor y defensa nuestra por medio de sus dos manos protectoras y sus dos Paráclitos (Jn 16,7): el Espíritu Santo y el Hijo.
Cristo nos deja sin su presencia visible, pero permanece entre nosotros y no nos deja solos. Nos envía a su Paráclito, su abogado defensor: «Si me voy, yo os lo enviaré» (Jn 16,7). El Paráclito nos va a ayudar frente al mundo, dejándolo convicto de falta de fe y de pecado (Jn 16,9), porque no creyeron en Cristo y lo rechazaron.
El Abogado, que es el Espíritu de Dios, argüirá al mundo de la justicia y la santidad de Cristo, que va al Padre (Jn 16,10) y es glorificado ante Él como el Justo de Dios que nos justifica, mientras que el mundo se equivocó al condenarlo entre malhechores y al seguir hoy condenándolo.
Tampoco nos dejará solos el Espíritu Paráclito frente a Satanás, el príncipe de este mundo (Jn 16,11), que busca la condena de Cristo y la nuestra, y resulta él condenado. El brazo poderoso de Dios, que es su Espíritu ayudador, quiere protegernos, defendernos y perdonarnos, mientras que Satanás busca culpabilizarnos y condenarnos. ¡Ven, Espíritu Santo, a liberar oprimidos y a absolver a pecadores que se arrepienten!
Cuando Pablo y Silas fueron apaleados y encarcelados en Filipos (Hch 16,23), por haber expulsado el espíritu adivino de una joven que daba ganancias a sus amos, Dios extendió su brazo fuerte y «temblaron los cimientos de la cárcel, sus puertas se abrieron de golpe y a todos los presos se les soltaron las cadenas» (Hch 16,26). Dios nos da su Espíritu liberador para que podamos triunfar de las fuerzas opresoras del mal. El brazo de Dios se extiende hasta el carcelero y su familia, que creen en el Señor Jesús y se bautizan (Hch 16,33-34).
¡Ven, Espíritu Ayudador, sobre nosotros y acompáñanos con tu brazo extendido contra la furia del mal y del pecado! Ven a liberar oprimidos y encarcelados con la participación en la fiesta de la liberación y de la fe.
«Mi brazo no ha sido abreviado. Hoy como ayer llega en auxilio de todos los que creen. Preparaos con fe y esperanza para recibir la fuerza de mi brazo y de mi Espíritu. Yo os fortalezco cada día para el combate victorioso contra las fuerzas del enemigo».
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.