Martes 7 de noviembre

7.11.23

Martes de la 31ª Semana

SERVID CONSTANTEMENTE AL SEÑOR

Estamos llamados al servicio exclusivo de Dios nuestro único Señor. Se trata de un servicio que es fiesta, gozo y banquete: «Venid que el banquete ya está preparado» (Lc 14,17). Muchas veces el hombre no acepta estar al servicio total de Dios; prefiere dedicarse al servicio propio y de sus intereses particulares: «he comprado un campo y tengo que ir a verlo (Lc 14 18). Rehusamos estar al servicio exclusivo de los intereses de Dios con la renuncia a nuestras conveniencias y egoísmos.

A veces, nos entregamos generosamente al servicio sacrificado de Dios, pero por breves ratos, y nos tomamos largas vacaciones para atender a nuestros caprichos. San Pablo nos invita a una incansable continuidad en el servicio de nuestro único Dios y Señor: «En la actividad no seáis descuidados; en el espíritu manteneos ardientes; servid constantemente al Señor» (Rm 12 11).

Así fue el humilde servicio de Cristo a su Padre y a los hombres. Al fin y al cabo, somos «miembros del Cuerpo de Cristo, que estamos al servicio de los otros miembros» (Rm 12,5).

Los ministerios y oficios en la Iglesia son múltiples y diversos: predicación, diaconía, enseñanza, exhortación, gobierno, limosnas (Rm 12,6-8), pero todos estos servicios se han de ejercitar desde el desprendimiento, la humildad, el olvido de uno mismo, para pensar en el servicio de los otros miembros de la Iglesia «sin tener grandes pretensiones, poniéndonos al nivel de la gente humilde» (Rm 12,16).

Concede, Señor y Padre, a tu Iglesia y a nuestro mundo abundantes servidores, desprendidos de sus egoísmos e intereses, humildes, generosamente entregados a Ti y a los hermanos, sometidos a Tu Hijo Jesucristo, el Señor, para gloria exclusiva tuya, Dueño nuestro y Dios Padre de todos. Amén.

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo A – Ceferino Santos S.J.