Martes 9 de abril

9.04.24

Martes 2ª Semana de Pascua
CUANDO OS HABLE DEL CIELO….

¡Qué preocupados andamos los hombres con las cosas de la tierra! Tanto, que algunos no sacan ningún tiempo para pensar en las cosas sublimes del cielo y para tratar de entenderlas: «¿Cómo creeréis cuando os hable del cielo?» (Jn 3,12), nos dice Cristo. Las cosas de la tierra son pasajeras. Con la enfermedad grave y con la muerte las perdemos. En cambio, los bienes del cielo duran para siempre. Por eso, los creyentes se desprenden de los bienes de la tierra y ponen su corazón en los del cielo. Aquí abajo, saben compartir el pan y las tierras, las casas y el dinero (Hch 4,34); algunos llegan hasta poseerlo todo en común y nadie llama propio y suyo algo de lo que tienen (Hch 4,32).

Cristianos y comunidades así ponen su corazón en lo alto y «dan testimonio de la resurrección del Señor con mucho valor» (Hch 4,33). Éstos saben levantar su corazón y sus mentes a Aquél, que fue levantado y ha subido al cielo (Jn 3,13-14), Cristo Jesús, que tienen las llaves de la gloria y da «vida eterna a todo el que cree en Él» (Jn 3,15). Si anda floja nuestra fe, creeremos débilmente en el que resucitó y fue levantado en alto, y la vida del Espíritu estará mortecina en nosotros.

Señor Jesús, que bajaste del cielo dichosísimo y gozoso para hablarnos del cielo y de la vida eterna, que en Ti mora: abre nuestros corazones al deseo del cielo en tu compañía, con tu Madre María y con tus santos. Ven y comunícanos la vida eterna que baja desde el cielo para transformar a la tierra. No permitas que sean muchos los que pierden esta vida dichosa y la bienaventuranza celeste, porque viven y mueren alejados de Ti e inmersos en el fango de este mundo. Danos vida eterna por medio de la fe en Ti y del amor a Ti; por la oración y la meditación de tu Palabra, por la comunidad cristiana y los sacramentos. Cuando nos hables del cielo, que tus palabras se realicen en nosotros y tengamos abundante vida nueva. Compadécete, Señor, de los más necesitados de tu vida eterna y de tu misericordia.

«Yo os haré comunidades renovadas y estaré en medio de vosotros como Jefe que manda y que dirige. Obedecedme. Entonces hablaréis de las cosas del cielo y daréis testimonio de Mí con valor y con sabiduría. ¡Yo seré vuestra riqueza y vuestro premio!

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.