Martes de la 1 ª Semana
SI TE DIGNAS MIRAR LA AFLICCIÓN…
Las personas, que viven en amistad con Dios, se sienten escuchadas con gran frecuencia por Él. Dios escucha a sus amigos fieles. Ana, la mujer estéril de Elcaná, ruega al Señor con fe: «Si Te dignas, mira la aflicción de tu esclava» (1 S 1,11). Como Dios observa con amor la angustia de sus hijos, miró y escuchó las oraciones de Ana y le concedió el hijo deseado. Con razón le puso de nombre: Samuel, diciendo: «¡Al Señor se lo pedí!» (1 S 1,20).
Jesús mira la aflicción de sus hermanos los hombres y se compadece de ellos y los alivia, porque está lleno de poder y de ternura. Jesús se conmueve ante el endemoniado que en la sinagoga le grita: «¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: El Santo de Dios» (Mc 1,24). El que habla no es un demente. (Cristo también se compadece de los locos). Habla un espíritu malo, que sabe mejor que los letrados de Cafarnaún que Cristo es el Santo de Dios, que ha venido a destruir el poder y las obras del maligno.
A Cristo se le ha dado poder sobre los ángeles y sobre los demonios: «Hasta los espíritus… le obedecen» (Mc 1,27).
¡Gracias, Señor Jesús, porque en nuestras tribulaciones, tus siervos y siervas, «hallan gracia ante Ti»¡(1 S 1,18).
«Acudid siempre a mi Corazón abierto y lleno de amor y de misericordia. Depositad en él todas vuestras desdichas y problemas. En mi Corazón negocio con mi Padre las soluciones de todas vuestras desgracias. En mi Corazón se encuentran las eficaces respuestas de mi Amor».
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.