Martes de la 14ª Semana
HAS LUCHADO CON DIOSES Y CON HOMBRES
Cuando Jacob pasa toda la noche luchando con un ser misterioso en el vado de Yaboc (Gn 32,24), recibe una palabra alentadora: «Has luchado con dioses y con hombres y has podido» (Gn 32,28). La vida del hombre tiene mucho de combate y lo más importante de esta lucha continuada es salir vencedor.
A veces, tendremos que luchar amorosamente con Dios por medio de intercesión poderosa y con oraciones y gemidos para que Él nos ayude en los combates, espiritual y terreno, y obtengamos su bendición y su ayuda. Otras veces, habrá que luchar contra el ambiente hostil a Dios y a sus siervos y con la increencia y la impiedad.
Podemos vernos metidos, sin pensarlo, entre los impíos, que «siembran vientos y recogen tempestades» (Os 8,7), y necesitaremos el apoyo de Dios para salir vencedores. Se darán momentos en que habrá que luchar contra nosotros mismos, que, inclinados al mal, podemos llegar a «considerar extraña la doctrina que Dios nos escribe» (Os 8,12).
Habrá horas de lucha contra el poder del jefe de los demonios y sus huestes (Mt 9,34), y sólo con la fuerza y la autoridad de Cristo podremos echar de nuestros hermanos y de la misma Iglesia a los espíritus de las tinieblas que se infiltran entre nosotros. Y siempre necesitaremos el poder de Cristo para evangelizar, «enseñando en las sinagogas, anunciando la Buena Nueva del reino y curando enfermedades y dolencias» (Mt 9,35). Y habremos de participar en el combate de la oración para pedir que el Señor mande trabajadores a su mies (Mt 9,38), porque la mies es abundante y son pocos los trabajadores (Mt 9,37).
Señor Jesús: Te pedimos que entrenes en la lucha con ángeles y con hombres a tus nuevos soldados. Danos las armas de tu victoria para que podamos vencer a los enemigos de tu Reino. Defiéndenos de las heridas peligrosas y mortales. Cámbialas en cicatrices gloriosas del combate por tu Reino y de tu victoria en cada uno de nosotros.
«Yo Jesús os digo: ‘Míos son el poder, la victoria y el triunfo’. No quiero que seáis derrotados por el pecado ni por el mundo y los poderes del maligno. Luchad contra el ataque de mis enemigos. Vuestra victoria será también la mía».
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.