Miércoles 2ª Semana de Adviento (Ciclo C)
CORREN SIN CANSARSE
La acción maravillosa de Dios llena los cielos y la tierra. En el cielo, él «cuenta y despliega su ejército» de astros, » Y cada uno lo llama por su nombre (Is 40,26). En la tierra es Dios quien «da fuerza al cansado y acrecienta el vigor del inválido» (Is 40,29). Cuando dejamos que Dios actúe en las existencias de los hombres suceden maravillas: «Los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas les nacen alas como de águilas y corren sin cansarse Y marchan sin fatigarse» (Is 40,31).
Todo esto y mucho más sucede cuando nos unimos a la acción poderosa de Dios en nosotros. Entonces nuestras obras buenas pasan a ser también acciones del Señor. El cansado y agobiado, que acude a DIOS, siente el alivio por la acción de Jesús. El que carga con el peso de la vida y con su yugo, advierte que la carga se vuelve ligera porque es Jesús quien carga con ella, y el yugo se vuelve tolerable, porque Jesús soporta nuestro peso (Mt 11,29-30) Y Dios, que es fuerte y poderoso, «no se cansa ni se fatiga (Is 40,28).
Entonces las obras buenas del hombre son dones de Dios, que actúa en nosotros y causa el aumento de gracia en el hombre: «Si alguno dijere que la justicia recibida no se conserva Y se aumenta delante de Dios por medio de las buenas obras y que las mismas obras no son también causa de aumentarla, sea anatema» (Canon 24 sobre la justificación, Conc. Trento, DZ834). Cristo mismo deseaba que «los hombres vean vuestras obras buenas y glorifiquen a vuestro Padre del cielo» (Mt 5,16).
Pocas cosas glorifican más a Dios que las buenas obras, que conservan y aumentan la gracia delante de Dios y son merecimientos del hombre justificado, porque son obras buenas hechas con Dios y en Dios y participan del mérito de Jesucristo (Canon 32 sobre la justificación, Conc. Trento, DZ842).
¡Gracias Padre de nuestro Señor Jesucristo, que quieres que corramos hacia la meta sin cansarnos, gracias a la acción continuada de tu gracia y de tu amor! Te damos gracias y te glorificamos por la multitud de obras buenas y heroicas, que tus hijos santos han producido en unión a tu Hijo Jesús, vid verdadera, que les comunicó la gracia, la justificación y el amor para que fueran agradables a tus ojos. Junta en nosotros la fe con las obras buenas (St 2,22) para que el que es justo se justifique más todavía (Ap 22,11). Amén.
«Hijos míos contad con mi gracia poderosa y con mi ayuda en vuestros trabajos por el Reino, en vuestros sacrificios y en vuestra lucha con el pecado. Yo estoy con vosotros. Dadme gloria con vuestras buenas obras».
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.