Miércoles de la 27ª Semana
RESOLVER CONFLICTOS
«Dios es compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad» (Jon 4,2). Es un Dios de paz y de concordia. El hombre, en cambio, tiende a ser conflictivo consigo mismo, con sus iguales, con sus dirigentes e, incluso, con el mismo Dios, soberano… y no digamos nada del demonio y de sus ángeles rebeldes, conflictivos por esencia y creadores de discordia entre los hombres.
No hay, pues, que sorprenderse por las desavenencias entre los fieles, los dirigentes y los grupos cristianos. La discusión nos parece imprescindible para defender la verdad, y por ella terminamos rompiendo el amor, la verdad y la concordia.
Jonás llegó a ponerse en conflicto con Dios mismo, porque no castigó a Nínive y se compadeció de sus habitantes. Jonás parecía un profeta iracundo, al que no le importaban el amor y la misericordia. Por eso, se irritó con Dios con un disgusto mortal (Jon 4,9). Dios resuelve el conflicto de Jonás, comunicándose con él y enseñándole lo que significa la misericordia (Jon 4,11).
El diálogo, practicado desde la verdad y el amor de Dios y el respeto a las personas, disminuye y resuelve los conflictos. La oración insistente para obtener la luz y las soluciones de Dios, suaviza los desacuerdos y los elimina. La oración para que el nombre de Dios sea siempre santificado (Lc 11,2), nos unifica y nos pone en acuerdo con Dios. La oración nos da valor para enfrentarnos con paz y amor a los que se oponen a la venida del Reino de Dios hasta los hombres. Con la partición del pan de cada día para todos (Lc 11,3), se solucionan muchos conflictos e injusticias entre los hombres. Es, sobre todo, con el perdón mutuo y generoso y con la reconciliación (Lc 11,4) como Dios sana muchos conflictos enconados y muchas faltas de mutua aceptación.
Padre misericordioso, que estás en el cielo: no nos dejes caer en la tentación de crear conflictos interminables y de aumentarlos innecesariamente.
Enséñanos a amarnos y trabajar juntos, incluso cuando no estamos de acuerdo.
Que venga a todos tu Reino de paz, de concordia, de amor y de perdón. Amén.
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo A – Ceferino Santos S.J.