Miércoles de la 23ª Semana
BUSCAD LAS COSAS DE ARRIBA
«Buscad los bienes de arriba» (Col 3,1), nos dice San Pablo, porque son los bienes duraderos mientras que «la representación de este mundo se termina» (1 Co 7,31). «El momento es apremiante» (1 Co 7,29); los bienes de aquí abajo se disipan; la alegría humana es como si no la tuviéramos; el llanto de este mundo, como si no existiera; lo que hemos comprado, como si no lo poseyéramos (1 Co 7,30).
La argumentación de San Pablo es durísima, pero verdadera. Nos recuerda la radicalidad del evangelio: la riqueza del mundo es pérdida (Lc 6,24); la gula y la saciedad se tornan en hambre, en síndrome de abstinencia y en ruina corporal y espiritual; la risa del mundo se convertirá en duelo (Lc 6,25). Las tramoyas del mundo se derrumban y queda sólo un vacío para los que no atesoraron para Dios.
La dicha y la bienaventuranza del cielo, que no termina (Lc 6,20-22), el reino de los cielos, que no se acaba (Lc 6,20) y la recompensa grande en el cielo (Lc 6,23). ¡Demasiada riqueza la de arriba; demasiada herencia para los pobres de Cristo, los hambrientos y los perseguidos de la tierra, que reciben el ciento por uno y el premio de Dios!
Abre, Señor, nuestros ojos a la luz para que entendamos tu dicha, tu bienaventuranza y tu herencia. Haznos ciudadanos del cielo para que pongamos nuestro corazón en los bienes eternos, que ni el ladrón ni la muerte nos los pueden arrebatar. Amén.
«Bienaventurados sois si sabéis privaros y ayunar de las cosas de la tierra para poner vuestros corazones en los bienes del cielo. Pedidme la conversión de los que tienen su corazón y su mirada en los bienes de la tierra hasta vivir olvidados de Mí y caminar hacia su eterna ruina. Pedidme que vosotros y ellos seáis bienaventurados Conmigo».
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.